Imagen de la Vía Láctea y las Nubes de Magallanes tomada desde Chile

Esta sorprendente imagen ilustra claramente por qué los observatorios astronómicos se construyen, por lo general, en lugares remotos y, a menudo, inhóspitos. En el Observatorio La Silla de ESO, en Chile, el cielo es tan claro y está tan libre de problemas causados por fuentes de luz artificial.

Esta fotografía ha sido tratada digitalmente para mostrar todo el cielo posible. Por esta razón, los caminos que conducen a los telescopios de 3,58 metros NTT (New Technology Telescope), izquierda) y de 3,6 metros (derecha) de ESO aparecen distorsionados, y el río brillante de luz de la Vía Láctea parece curvarse en el cielo, extendiéndose de parte a parte en el horizonte.

Al margen de los fuegos artificiales cósmicos, esta escena está llena de fenómenos imponentes. Los propios “fuegos artificiales” rosados son, en realidad, grandes acumulaciones de gas brillante conocidas como nebulosas. A la derecha de la Vía Láctea se encuentran las nubes de Magallanes, dos galaxias enanas cercanas. Elevándose desde el horizonte, a la izquierda de la imagen, hay una columna de pálida luz blanquecina. Es el resplandor de la luz Zodiacal, causado por las partículas de polvo del Sistema Solar que dispersan la luz del Sol. En el centro de la imagen hay otra región que brilla intensamente (esta vez en tonos verdes). Se trata de luminiscencia nocturna (airglow en inglés), un fenómeno que se produce en las partes altas de la atmósfera terrestre, donde una serie de procesos muy variados genera luz de colores fantasmales.

Crédito: P. Horálek / ESO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.