Estallidos desde una estrella recién nacida

A pair of jets protrude outwards in near-perfect symmetry in this image of Herbig-Haro object (HH) 212, taken by ESO’s already decommissioned Infrared Spectrometer And Array Camera (ISAAC). The object lies in the constellation of Orion (The Hunter) in a dense molecular star-forming region, not far from the famous Horsehead Nebula. In regions like this, clouds of dust and gas collapse under the force of gravity, spinning faster and faster and becoming hotter and hotter until a young star ignites at the cloud’s centre. Any leftover material swirling around the newborn protostar comes together to form an accretion disc that will, under the right circumstances, eventually evolve to form the base material for the creation of planets, asteroids and comets. Although this process is still not fully understood, it is common that a protostar and its accretion disc, as seen here edge-on, are the cause of the jets in this image. The star at the centre of HH 212 is indeed a very young star, at only a few thousand years old. Its jets are remarkably symmetric, with several knots appearing at relatively stable intervals. This stability suggests that the jet pulses vary quite regularly, and over a short timescale — maybe even as short as 30 years! Further out from the centre, large bow shocks spread out into interstellar space, caused by ejected gas colliding with dust and gas at speeds of several hundred kilometres per second.

En esta imagen del objeto Herbig-Haro (HH) 212, tomada por el telescopio ISAAC (Infrared Spectrometer And Array Camera), ya inoperativo, pueden distinguirse un par de chorros que sobresalen hacia fuera de forma casi perfectamente simétrica.

El objeto se encuentra en la constelación de Orión (el cazador) en una densa región molecular de formación estelar, no muy lejos de la famosa nebulosa Cabeza de Caballo. En regiones como esta, las nubes de polvo y gas colapsan bajo la fuerza de la gravedad, giran más rápido y se calientan cada vez más, hasta que una joven estrella se enciende en el centro de la nube. Cualquier material sobrante se arremolina alrededor de la protoestrella recién nacida, formando un disco de acreción que, bajo determinadas circunstancias, evolucionará para formar el material básico para la creación de planetas, asteroides y cometas.

Aunque este proceso no se entiende en toda su profundidad, es común que una protoestrella y su disco de acreción, vistos de canto como en este caso, sean la causa de los chorros que se ven en esta imagen. La estrella que se encuentra en el centro de HH 212 es una estrella muy joven, con una edad de sólo unos pocos miles de años. Sus chorros son notablemente simétricos, con varios nudos que aparecen a intervalos relativamente estables. Esta estabilidad sugiere que los pulsos de los chorros varían con bastante regularidad y durante un plazo de tiempo corto (¡tal vez tan corto que pueden durar solo 30 años!). Más alejadas del centro, grandes ondas en forma de arco se extienden por el espacio interestelar, causadas por el gas expulsado (que alcanza velocidades de varios cientos de kilómetros por segundo) que, a su vez, choca con gas y polvo.

Fuente: http://www.eso.org/public/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.