Donde el cielo y la Tierra se encuentran

High up in the Chilean Atacama Desert, pioneering feats of human engineering collide with the majestic beauty of the natural world. This image shows ESO’s La Silla Observatory, where domes housing some of the most advanced astronomical instruments in the world sit beneath a sky shimmering with stars. All of these stars belong to our home galaxy, the Milky Way. The Milky Way contains billions of stars, arranged in two strikingly different structures. The roughly spherical halo component, consisting mainly of older stars, appears in this image as the background of stars scattered across the sky. The second component is a thin disc made up of younger stars, gas and dust. We see this as a dense, bright, and visually stunning band running almost vertically across the sky. Pockets of dust block out the light from stars behind, giving the band a mottled appearance. The bright concentration in the band of stars, located toward the top centre of this image, is the central region of the Milky Way. Here, astronomers have measured stars moving very much faster than anywhere else in our galaxy. This is taken as evidence for a supermassive black hole, some four million times the mass of the Sun, at the very centre of our galaxy. The black hole cannot be observed directly, but its presence can be inferred from the effect its enormous gravity has on the motions of these nearby stars.

Arriba, en el desierto chileno de Atacama, las hazañas de ingeniería humana contrastan con la majestuosa belleza del mundo natural. Esta imagen muestra el Observatorio La Silla de ESO, donde las cúpulas que albergan algunos de los instrumentos astronómicos más avanzados del mundo se sientan bajo un brillante cielo estrellado.

Todas estas estrellas pertenecen a nuestra “galaxia hogar”, la Vía Láctea, que contiene miles de millones de estrellas dispuestas en dos estructuras muy diferentes: por un lado, el halo, más o menos esférico, el cual está formado principalmente por estrellas viejas, y que en esta imagen aparece como un fondo de estrellas esparcidas por el cielo; por otro lado, el segundo componente es un delgado disco compuesto por estrellas jóvenes, gas y polvo y que podemos apreciar en la imagen como una banda densa, brillante y visualmente impresionante, casi formando una línea vertical en el cielo. Algunos cúmulos de polvo bloquean la luz de las estrellas, dando a la banda un aspecto moteado.

La brillante concentración en la banda de estrellas, ubicada hacia el centro superior de esta imagen, es la región central de la Vía Láctea. Aquí, los astrónomos han medido la velocidad a la que se mueven las estrellas, y lo hacen más rápido que en cualquier otro lugar de nuestra galaxia. Esto se interpreta como evidencia de la presencia, en el centro mismo de nuestra galaxia, de un agujero negro supermasivo de unos cuatro millones de veces la masa del Sol. El agujero negro no puede observarse de forma directa, pero su presencia se puede deducir del efecto que su enorme gravedad tiene sobre los movimientos de estas estrellas cercanas.

Crédito: ESO

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