Las enanas marrones son más similares a los planetas que a las estrellas

Impresión artística de una enana marrón con auroras en uno de sus polos. Crédito: Chuck Carter and Gregg Hallinan/Caltech
Impresión artística de una enana marrón con auroras en uno de sus polos. Crédito: Chuck Carter and Gregg Hallinan/Caltech

Las enanas marrones son objetos relativamente fríos y tenues; son difícil de detectar y de clasificar. Son demasiado masivas para ser planetas, pero poseen características similares a ellos; son muy pequeñas paras para mantener reacciones de fusión nuclear en sus núcleos (una característica típica de las estrellas) y sin embargo tienen atributos de estrellas.

Observaciones de una enana marrón ubicada a 20 años luz de distancia hechas por Greg Hallinan, profesor asistente de Astronomía en Caltech, revelaron que las enanas marrones producen auroras cerca de sus polos, una característica que las relaciona más con los planetas que con las estrellas.

Greg Hallinan afirma que las enanas marrones no son estrellas pequeñas en términos de actividad magnética; sino que son similares a los planetas gigantes con poderosas auroras.

A principios de la década del 2000, los astrónomos descubrieron que las enanas marrones emiten ondas de radio. En un inicio, se pensó que las ondas de radio emitidas por las enanas marrones se producían de la misma forma que ocurre con las estrellas, es decir, mediante la acción de una atmósfera extremadamente caliente, o corona, calentada por la actividad magnética cercana a la superficie del objeto. Pero las enanas marrones no generan enormes llamaradas o emisiones de partículas cargadas en la misma forma que nuestro Sol u otras estrellas, por lo que las emisiones de radio fueron sorpresivas.

Hallinan descubrió en el 2006 que las enanas marrones podían emitir frecuencias de radio en forma de pulsos. Dicho fenómeno es similar al de los planetas de nuestro Sistema Solar, el cual es provocado por las auroras. Desde entonces Hallinan se preguntó si las emisiones de radio de las enanas marrones eran también causadas por auroras.

Utilizando el radio telescopio más poderoso del mundo, el VLA, Hallinan detectó un pulso de radio proveniente de la enana marrón LSRJ 1835+3259. La emisión fue detectada mientras el objeto rotaba. Esta enana marrón completa una órbita cada 2,84 horas, por lo que los investigadores pudieron observar casi tres rotaciones completas durante el curso de una sola noche.

Después, con ayuda del Telescopio Hale, se observó que la enana marrón tenía variaciones ópticas al mismo tiempo que se emitían los pulsos de radio. Al enfocarse en las líneas espectrales asociadas con hidrógeno excitado (la línea de emisión h-alfa) encontraron que el brillo del objeto variaba periódicamente.

Finalmente, se utilizó al Telescopio Keck para medir con precisión el brillo de la enana marrón en un determinado periodo de tiempo, algo difícil, dado que estos objetos son miles de veces más tenues que nuestro Sol. Hallinan y su equipo fueron capaces de establecer que esta emisión de hidrógeno es una firma de las auroras que se producen cerca de la superficie de la enana marrón.

Cuando los electrones se dirigen a la atmósfera producen emisiones de radio, y cuando la golpean, excitan al hidrógeno en un proceso que ocurre en la Tierra y en otros planetas. Ahora se sabe que este mismo comportamiento de las auroras ocurre tanto en planetas como en enanas marrones.

Crédito y fuente: http://www.caltech.edu/

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