Astrónomos observan una estrella recién nacida envuelta en una nube de polvo


Esta fascinante imagen puede parecer una colección de manchas coloreadas, pero en realidad es una instantánea en alta resolución de una estrella recién nacida envuelta en polvo. A tan solo 1.300 años luz, en la Nebulosa de Orión, vemos a esta joven estrella denominada HH 212. El promedio de vida de una estrella de baja masa es de alrededor de 100.000 millones de años, pero esta estrella solo tiene 40.000 años, por lo que, en términos estelares, está en plena infancia.

En los núcleos de las inmensas nubes moleculares que hay en las regiones de formación estelar está teniendo lugar una furiosa batalla: la gravedad contra la presión del gas y el polvo. Si gana la gravedad, forzará al gas y al polvo a colapsar en un denso núcleo caliente que, finalmente, se encenderá, formando una protoestrella. Todo el gas y el polvo sobrante forma un disco que gira alrededor de esta estrella bebé y, en muchos sistemas de estrellas, acaba fusionándose y formando planetas. Estos jovencísimos discos protoestelares han sido difíciles de observar debido a su tamaño relativamente pequeño, pero ahora, gracias a la gran resolución de ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), podemos comprender los intrincados detalles de la formación de estrellas y planetas.

Un vistazo más de cerca al objeto HH 212 nos ha revelado un destacado y oscuro camino de polvo frío que atraviesa el disco, atrapado entre dos regiones más brillantes calentadas por la protoestrella. El resultado parece una “hamburguesa” cósmica. Es la primera vez los astrónomos han descubierto un camino de polvo de este tipo en las primeras fases de formación estelar, lo cual puede proporcionar pistas sobre cómo nacen los sistemas planetarios.

Fuente: http://www.eso.org/public/

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